Vida de Lucas Gil Fernández
La niñez es una etapa de la vida vital para un ser humano. Durante este periodo, una persona desarrolla y adopta su personalidad, la cual está totalmente influenciada por las personas de su alrededor. Por lo que, todo lo que Lucas fue tiene mucho que ver con sus padres y familiares.
Poco a poco Lucas creció hasta convertirse en un fiel adolescente. En esta etapa, como chico inquieto que fue, empezó a mostrar interés por las motocicletas. Su gusto por el vehículo nunca cesó, y disfrutaba cada una de las veces que podía con ellas, durante toda su vida.
Dicen que cuando algo te gusta de verdad, no hay límites. Su otra pasión fue la música, la cual llegó a su vida y lo marcó profundamente. Derribando las barreras, Lucas comenzó sus estudios de guitarra de manera autodidacta. Gracias a su espíritu musical nato y a su gran capacidad auditiva, Lucas se desarrolló como gran músico.
No hay sentimiento más puro que el amor sincero. Quien sea tan afortunado de sentirlo será capaz de mover montañas por esa persona. Como dictó un día Alfred de Musset: “Ni la ausencia ni el tiempo son nada cuando se ama”. Lucas se enamoró a temprana edad de su primer amor, futura esposa y madre de sus hijas, Ana María Valverde Valera.
Como buen músico, en su juventud, Lucas formó parte del grupo de música bullense llamado “Tablacho”. Fue uno de los principales integrantes del grupo de rock-pop español. Fue durante muchos años, el guitarrista bajo del grupo.
Lucas contrajo matrimonio el 15 de Septiembre de 1990.
Su primer “sol” llegó el 11 de Septiembre de 1992. En ese día se iluminó su camino de felicidad. Se abría así una nueva etapa en la vida de Lucas, el rol de padre. Una etapa que igual que llega, no se va nunca; y te enamora como un primer beso.
La imprenta fue el trabajo que marcó a Lucas hasta el final de su vida, y sin duda alguna, uno de los proyectos más exitosos de la misma.
Su segundo “sol”, su pequeña, su espejo; ella es su hija menor, Ana María Gil Valverde. Lucas tuvo a su segunda hija en febrero del 2000, para muchos la más parecida a él físicamente para; para él su “pichón”.
La familia, aquella que nace del amor. Todo padre de familia es raíz del árbol, aquella de la que parte su origen, aquella de la que brotarán las ramas del árbol llamado “Familia”. Cada una de estas ramas marcará otra vida, otra familia, otra generación. Pero todas compartirán sangre por igual, un mismo origen.
La vida es un camino. Este camino a veces es largo, otras corto, a veces deja paradas sin recorrer, otras cumple un lleno de sueños… Lo que es sincero es ella misma que siempre no da su oportunidad, aunque a veces nos la arrebate antes de tiempo. Lo importante del camino no es su extensión, sino su contenido; por lo que si dejas huella serás eterno. Lucas tiene tres huellas en su vida.
“Pour l’amour” El amor tiene una ventaja respecto a todo. Esa ventaja es que el amor va más allá de la vida misma, más allá de la mente, algo más supremo que el Olimpo. El amor es eterno. Por ello, por mucho que cambien las cosas, siempre unirá a las dos personas que lo sienten. Siempre unirá a Lucas y Ana María. Y como no es menos, los “25 años de casados” que se quedaron en el aire, serán celebrado desde donde quiera que estén los dos, gracias al amor.